Archive for abril, 2013

Tu estilo puede darte a ganar mucho más

Publicado el: abril 29th, 2013 por rarg No hay comentarios

Todos ignoramos

 

La parte fácil de este asunto es que cualquiera puede pegar anuncios para vender, promocionar o recomendar su producto/servicio/oportunidad.

¿Entonces por qué parece ser tan difícil hacer ventas y conseguir referidos? Porque todo mundo hace lo mismo.

¿Para qué molestarme en hacer contenido, imágenes y anuncios? Esos simpáticos tipos de los programas afiliados ya me dan unos listos y hasta con muñequitos que se mueven.

Además, todos estos están probados y listos para vender. A fin de cuentas, a ellos les interesa que yo venda, ¿no?

Todo esto es cierto, pero hay un pequeño detalle que tal vez no estás considerando: los demás también los tienen. Y lo peor del asunto es que también los utilizan por las mismas razones que tú.

La cosa es: filtramos muy rápido casi cualquier cosa (menos no comer o estar sin Internet… si no, haz la prueba;) y eso le da en la torre a todo lo que funciona.

Un anuncio panorámico de camino a tu casa te puede llamar la atención cuando lo ponen nuevo, pero se convierte en parte del paisaje después de pasar un par de veces.

Un anuncio en TV puede darte risa y hasta te aprendes la cancioncita, pero después de varias veces de verlo ya ni le haces caso.

Según comScore, una persona ve en promedio 1,700 banners al mes. O sea, tú ves 1,700 banners al mes. ¿Puedes citar alguno? Fuera de los que pones tú, ¿recuerdas siquiera de qué se tratan?

Tus propios anuncios pueden ser malos pero tendrán un encanto que nadie les puede quitar: son nuevos.
frescos y de tu propia inspiración.

¿No sabes hacer anuncios? No es más complicado que publicar cosas en Facebook. Solo necesitas algún programilla como GIMP o Inkscape y las ganas de ponerte a probar.

Un cuadro modernista puede ser la gran atracción de una oficina, pero después de un tiempo se convierte en parte de la pared.

Pero si le estrellas un huevo, vas a ver que todo mundo lo va a notar, aunque sea para decir “¡Qué barbaridad!“.

Por eso, cuando se habla de promocionar, nada como hacer tu propio lugar. Cuando lo que haces tiene “tu toque”, esos anuncios se ven un poco más.

Solo pegar anuncios por doquier no funciona; dejó de funcionar hace mucho. Los fácil es, ahora sí, más difícil.

Ahora sí, tus ideas pueden ser mucho más redituables de lo que piensas. Al menos más que lo que puedes ganar haciendo páginas de anuncios.

Tu propio estilo te puede dar mucho más que miles de anuncios ignorados por todos. Prueba y verás.

¡Qué Forma De Predecir El Futuro!

Publicado el: abril 26th, 2013 por rarg No hay comentarios

unavistaalfuturo

 

Mientras daba la vuelta por Internet, leí una entrada con unos anuncios viejos de AT&T (la azulita) donde predijeron el futuro… 20 años atrás.

Para empezar, ¡20 años! ¡Vaya que me estoy poniendo viejo! Pero por otro lado es sorprendente como casi cada cosa que está ahí la tenemos hoy o ya está en puerta.

Pero lo más importante, lo más impresionante y lo que debes notar cuanto antes: la gran mayoría de esas cosas no las trajo AT&T.

Lo trajeron otras compañías. YouTube, NetFlix, Google… unos tipos que hace 20 años no eran nada (algunos todavía se chupaban el dedo), hoy son los gigantes.

Para ser justos, muchos de los datos que hacen todo eso posible son transportados por ellos, pero el chiste es que, para estos días, se supone que ellos serían los meros meros. Y ya ves…

¿El mercado está saturado? ¿Ya no es posible hacer negocios? ¿Hay que conseguir un empleo y quedarse con él?

IBM fue la empresa en donde todos querían trabajar al terminar la escuela. Era raro hablar de tecnología y no ver sus equipos, software y metodologías.

En unos pocos años fueron reemplazados por otros que ahora son grandes y que probablemente seguirán el mismo camino.

¿Piensas que ya no se puede hacer nada por Internet? ¡PRRRRR! El siguiente cambio lo puedes hacer tú.

No es cuestión de dinero, de contactos o de influencias.

Ganas, visión, valor y un poco de suerte…

Chéca el video en esta entrada del blog de Perry Marshall. Aunque está en inglés, no necesitas entenderle mucho para que te haga pensar un poco y hasta te de risa.

 

No Importa Si Ya Le Invertiste Mucho

Publicado el: abril 24th, 2013 por rarg No hay comentarios

salida

 

Hace unos días, durante una reunión, un amigo de un amigo de un amigo resultó que tenía un sitio en Internet y estaba vendiendo en él.

En una oportunidad, comenzamos a platicar acerca del tema.

Como traía su laptop, me mostró algunas de las cosas que hacía y cómo le movía.

Me apantalló con la organización que tenía en Excel para llevar sus palabras clave, sus enlaces, sitios relacionados y demás.

“¿Por qué no utilizas alguna herramienta como Traffic Travis?”, le pregunté.

“Por el momento no quiero gastar en software”, me contestó.

“La versión gratis te da todo eso”, le dije.

“Prefiero utilizar esta. Ya le invertí mucho tiempo…”, terminó diciendo.

Después de esto ya no dije nada.

No tenía caso.

No es el primero que parece estar enamorado de algo y no lo quiere soltar.

No es que su hoja de Excel esté mala… simplemente que hay cosas mejores.

De la misma manera hay quienes no quieren dejar su sistema, método, herramienta o ideología, “porque ya le invirtió mucho”.

La pregunta es: ¿Y?

Durante unas semanas estuve correteando a una chica y no me hizo caso. ¿Eso significa que debí seguirle “invirtiendo” hasta que se casara y ya no hubiera remedio?

Si ya estuve perdiendo dinero en algún sistema, ¿debo seguirle metiendo porque ya le invertí mucho y no debo dejarlo?

¿Cuándo se termina el ciclo? ¿Hasta que desaparezca el sistema y el dinero? Si estás perdiendo, batallando o atrasándote, ¿no es lo más inteligente dejar eso por la paz para ya no perderle?

Las cosas cambian, el mercado cambia, la tecnología cambia, la moda cambia… todo cambia.

Quién está en Internet no solo debe preparase para el cambio: debe abrazarlo.

En este negocio hay que perseverar, pero también hay que saber cambiar cuando es necesario. Internet se mueve rápido y solo nos queda seguirle el paso.

Las herramientas y métodos que funcionaron ayer, hoy son obsoletos o hasta te meten en problemas.

No te preocupes… te darás cuenta a tiempo, mientras no les agarres mucho cariño…

Por cierto, si todavía estás usando una hoja de cálculo para llevar todo lo de tu sitio, utiliza mejor Traffic Travis. Es gratis.

Feedly, un buen sustituto para Google Reader

Publicado el: abril 16th, 2013 por rarg No hay comentarios

feedly

 

Después del anuncio de Google en el que descontinuaría el Reader, me tomé un tiempo para buscar un sustituto.

Resulta que hay tantos que te puedes enloquecer probando todos.

Pero bueno, como yo solo estaba buscando una solución a mi gusto, pude sacar las dos cosas que quería: una interfaz organizada para leer a gusto y que tuviera lo mismo para dispositivos móviles.

Después de dar varias vueltas, mi opción fue Feedly. Es gratis y se integra bastante bien en tablets (al menos con la Galaxy Tab 2.0).

La interfaz no es precisamente la del Reader, pero es bastante práctica para estar al día en lo que quieres saber.

La movida de Mr. G para levantar más al Google Plus es normal, pero en lo que sacan un Reader Plus (o algo que se le parezca), hay que tener una opción para mantener el flujo de trabajo.

En esto, Feedly me da lo que necesito.

Claro que no todo son rosas…

En el caso de la versión del Android, solo es una pequeña molestia: a veces hay que dar más “clics” (o dedazos) que los que tenía que dar en Reader.

Irónicamente, la cantidad de opciones en la presentación puede llegar a confundir a algunos usuarios, pero con un poco de paciencia puedes llegar a una que te guste.

Otra cosa es que tienes que instalar complementos para Chrome o Firefox y, tristemente para los fans de Internet Explorer (jaja), al momento de escribir esto no hay forma de utilizarlo en ese navegador (descubierto por accidente).

Pero bueno, para quienes usamos Chrome, Firefox o Safari, no hay problema.

Con todo, es una buena opción para migrar.

Tampoco voy a decir que me maté buscando un sustituto: a fin de cuentas, solo estamos hablando de un organizador de lecturas,  pero parece ser una buena elección y es gratis.

Chécala aquí.

 

Cuando todo empieza a fallar…

Publicado el: abril 13th, 2013 por rarg No hay comentarios

Una razón para hacer las cosas

 

Hace muchos años, cuando acababa de entrar a la universidad, me tocó una clase llamada “Expresión Oral”, que básicamente trataba de hacer distintos tipos de discursos y cómo presentarlos.

Como era una clase para todas las carreras que había en el campus, el salón era grande y éramos más de 30 alumnos (que en aquel tiempo era mucho). Solo conocía a unos cuantos y los demás eran de otras carreras y etapas.

Como bienvenida, la maestra nos dijo que cada quién se pondría de pie y daría un pequeño discurso, solo un par de minutos, acerca de la carrera que había elegido.

Por el lugar donde estaba sentado, fui de los primeros.

En ese tiempo, la carrera de sistemas era una novedad (yo creo que por eso la agarré…) y pensé que no habría problema con tirar un rollito.

Me paré frente al pizarrón. Frente a mí estaban muchas caras desconocidas y, desde mi punto de vista, mirándome con hostilidad.

“Mi nombre es Rogelio”, comencé, “y estoy estudiando la carrera de ingeniero en sistemas computacionales. Como todos saben las computadoras están empezando a llenar muchos espacios en nuestra vida e industria…”.

Tan, tan. No se me ocurrió otra cosa. Repetí la última oración a ver si podía conseguir un par de frases más, pero no funcionó.

Me quedé congelado, con la mirada al piso, sin saber qué más decir o hacer. Simplemente no podía moverme. El tiempo pasaba y nada.

Los demás me miraron un momento y después comenzaron a mirarse entre ellos y a la maestra, en lo que pareció una eternidad. Creo que, en mi miseria, podía escuchar cómo el reloj se movía con toda la lentitud que le permitía el espacio-tiempo (y luego dicen que el tiempo no es relativo…).

La verdad no sé que estaba esperando. Igual y hubiera dado vuelta y me hubiera ido a sentar. O hubiera dicho “No sé qué decir” y terminar con el calvario. O ponerme a llorar. En retrospectiva, creo que cualquier cosa hubiera sido mejor (con excepción de no llegar al baño).

Por fin, después de lo que parecieron horas, una chica, a la que adoré en ese momento, dijo: “Ay maestra, no sea así, no nos conocemos y nos da pena, mejor lo hacemos después…”.

La maestra, para mi inmenso alivio, me pidió que me fuera a sentar y lo hice, refrenando el deseo de correr y ponerme un libro en la cabeza. No mencionó que los demás habían pasado y hablado sin problemas.

Quiero desaparecer!Hasta ese momento, jamás había experimentado tanta vergüenza, humillación y ridículo. Quería correr, llorar, enojarme y reírme, todo al mismo tiempo, y no había podido hacer nada… solo mirar el piso y esperar que cayera un rayo o llegaran los OVNIs para llevarme a una galaxia donde nadie supiera el ridículo que acababa de hacer.

Y apenas era el primer día… me esperaban 6 meses de ir todos los días, ver a esa misma gente y percibir, real o imaginariamente, la burla en sus ojos.

Si en ese momento les hubiera dicho a esas personas que hablaría frente a conocidos y desconocidos, que daría presentaciones en dos idiomas desde trabajadores de línea hasta directores de empresas, con preparación y sin ella, probablemente se habrían reído como no lo hicieron durante mi “episodio”.

Pero así pasó. Para el primer mes que llevaba en esa clase podía hablar frente a todos sin helarme.

Sí, me ponía nervioso (es difícil olvidar las caras de todos preguntándose “¿Qué le pasa a este wey?”), pero nada que no pudiera manejar.



Terminé el curso con 90 de calificación (como era materia de “relleno”, no le eché tantas ganas), bastante bueno para alguien que se quedo como lelo en su primer día. Fui, de acuerdo a varios, uno de los 3 mejores alumnos de toda la clase.

Pasé, de no poder decir absolutamente nada, a ser una pequeña celebridad en mi salón.

¿Por qué? Porque después de lo que pasó me prometí a mí mismo que sería el mejor orador de la escuela y que llegaría a hacer los mejores discursos de todos.

Trabajaría duro y sin cansancio porque quería destacar, ser el mejor, por mi patria, por mis padres y por mí mismo… Jaja, sí cómo no… esas son puras mentiras.

Trabajé duro porque jamás quería volver a pasar por un ridículo como el que pasé el primer día.

Preparé y practiqué mis discursos porque no quería volver a ver las caras de todos mirándome con una mezcla de confusión, burla y lástima.

Mis mensajes y debates eran analíticos y fríos porque no quería, nunca más, ser el hazmerreir del salón.

Y nunca más lo fui. Bueno, al menos en esa clase… hice bastantes ridiculeces durante mis años de escuela, pero esa es otra historia.

¿Qué se supone que vas a sacar de todo este rollo? Que lo primero que tienes que encontrar es qué te mueve.

La verdad. Sin tapujos, sangronadas o citas célebres para sentirte en una película de motivación.

Nadie te está viendo ni te va a juzgar.

La sinceridad contigo misma es tu mejor arma. Eso y solo eso es tan importante como para decidir si vas a tener éxito o a tronar como chinanpina.

Cuál es tu razón para seguir?Si en ese tiempo me hubiera dicho que quería ser buen estudiante, habría preparado mis discursos solo para conseguir el pase.

Si me hubiera dicho que tenía que hacerlo por mi bien, habría escrito cualquier cosa.

Si hubiera pensado que era lo que tenía que hacer para llegar a tener una carrera exitosa, tal vez me los hubiera fusilado de un libro (en ese tiempo no había Internet).

Pero no. Cada que encargaban un discurso, todo lo que tenía que hacer era recordar la mirada de todos cuando me quedé congelado y decirme “Nunca más”. Eso bastaba para que hiciera el mejor trabajo que podía hacer.

¿Estás aquí porque quieres más dinero para ponerte una borrachera cada fin de semana? ¿Quieres demostrarla a alguien que está equivocado? ¿Quieres mandar a todos en la oficina a freir espárragos? ¿Te quieres echar todo el día a ver la tele?

No te conozco, así que no lo sé. Lo que sí sé es que, si no sabes realmente por qué quieres hacer esto, difícilmente podrás darte ánimos cuando llegue el trabajo pesado o te caigan las muchas sorpresas que hay por aquí.

Claro que se oye más bonito decir “estoy haciendo un negocio para ser independiente, por mí y por mi familia” que “quiero decirle a mi jefe que se vaya  mucho a la $%#&?”, pero la última tendrá mucho mejor efecto.

Tu éxito dependerá de muchas cosas, pero asegúrate de tener una razón por la que valga la pena seguir adelante, por más prosaica y vulgar que te parezca.

Cada quién tiene sus incentivos, aunque a los demás les parezcan tontos o cochinotes. A fin de cuentas, tenemos derecho a nuestras propias ideas. ¿No?